Un botón para el antojo
Cuando aprieta, pulsas «Tengo un antojo». Cinco minutos de respiración guiada y ya está: la mayoría pasa antes.
Dejar de fumar
Libre te acompaña en el momento difícil: registras el antojo en dos toques, respiras guiado y sigues. Y si un día fumas, lo apuntas sin dramas y continúas.
Cuando aprieta, pulsas «Tengo un antojo». Cinco minutos de respiración guiada y ya está: la mayoría pasa antes.
Días, horas y minutos en pantalla grande, junto a los cigarrillos evitados y el dinero que llevas ahorrado.
A las 12 horas, a las 72, al mes… cada mejora con su fecha real, calculada desde el día que lo dejaste.
Si lo autorizas, tu médico o enfermera ve tus patrones y recibe aviso cuando la cosa se complica.
El día y la hora en que lo dejas, cuántos fumabas y lo que te costaba la cajetilla.
Dónde estabas, qué hacías y cuánto apretaba. Sin escribir apenas: todo con botones grandes.
A qué horas y en qué situaciones te pasa. Saberlo es la mitad del trabajo.